
Vuestras historias me gustan mucho. Ya estoy impaciente por saber si consiguen llegar a la Esmeralda.
Me presento,soy Yury, el primo de Yoco.

Colegio Ntra. Sra. del Rosario
En busca de la piedra esmeralda de la hierba maldita
Yoco iba caminando pensativo y preocupado pero alegre. Cuando, de pronto, algo le llamó la atención. Al lado de una roca de color verde con puntos dorados vio
una puerta diminuta de cristal verde. Yoco exclamó:
-¡¡¡Eureka!!!, ¡he encontrado la puerta del Reino de los Duendes!
-¿Cómo podré entrar?- susurró.
Se acercó un poco más y vio un mensaje grabado en la piedra que decía:
“Pulsa el botoncito y te harás pequeñito”
Con la puntita de una de sus uñas apretó el botón y por arte de magia se volvió tan pequeño como la puerta. Se acercó, giró el pomo y entró. Nada más atravesar el umbral, vio un ser extraño, pequeñito, con orejas puntiagudas y vestido de colorines.
Los dos chillaron a un tiempo:
-¡Aaaaaaaah! ¿Quién eres?
-Soy un dragón- dijo Yoco.
-¿Por qué eres tan pequeño si los dragones son enormes?.
Yoco le respondió:
-Apreté el botón de la piedra y encogí por arte de magia. ¿Y tú quién eres?.
-Soy el duende Pocki. ¿Qué haces aquí , en mi reino?.
-Busco la Piedra Esmeralda Cristalina de la Hierba Maldita. ¿Puedes ayudarme a encontrarla, por favor?.
-Sí, claro. Los duendes somos muy generosos, nos gusta ayudar, aunque a veces somos muy traviesos y escondemos las cosas.
-¿Sabes dónde se encuentra esa piedra tan rara?- preguntó Pocki.
-Tengo un mapa que nos puede llevar hasta ella.
-¿A qué esperamos?-dijo Pocki entusiasmado.
- ¡¡Pues, allá vamos!!-exclamó alegremente Yoco.
Empezaron a caminar mirando atentamente el mapa que Yoco había sacado de la mochila. Se dirigían hacia el Árbol Parlanchín pero antes, tenían que cruzar el Puente Mentiroso.
Entre muchas casas blancas
y en un rojo comedor
una vieja parlanchina
se pasea sin ningún temor.
Solución: la lengua
Un señor verde y encorvado,
en un mundo de papel,
si lo encuentras enojado
escupe fuego a granel.
Solución: el dragón
Cuando está la luna
sobre el horizonte,
muchos enanitos
juegan en el monte.
A las esquinitas
y a la rueda, rueda,
juegan los enanos
bajo la arboleda.
Muy blanca la barba,
muy rojo el vestido,
los enanos juegan
sin hacer ruido.
Y así, como blandos
ovillos de lana,
por el monte corren
hacia la montaña.
LOS PECES VAN A LA ESCUELA
Hay un colegio
en el fondo del mar,
y allí los "bonitos"
bajan a estudiar.
Y el que más escribe
es el calamar,
y el que menos sabe
no sabe la "a".
A dar la lección
"Pez Espada" va,
lleva su puntero
para señalar:
"Con olas y barcas,
el Norte del mar,
y limita al Este
con playas sin par..."
Y después, muy serios,
todos a rezar:
Pupitre de perlas,
bancos de coral,
encerado verde
y tiza de sal.
Muchos pececitos
ríen al sumar.
Y el buzo a los peces
bajaba a asustar,
con su cara blanca
dentro de un cristal.